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El acceso a tus sistemas ya no tiene fronteras: toma el control de quién entra

A medida que crece el número de clientes y puntos de acceso, también aumenta la complejidad para los MSP. Simplifica la seguridad de identidades sin añadir más herramientas.

Son las 4 de la tarde y llama un cliente. Es el último día de un empleado y tienes que asegurarte de que ya no tenga acceso a los entornos, aplicaciones, sistemas e información sensible de la empresa, ni siquiera al portátil corporativo.

Eliminas el acceso a la VPN. Después, el acceso por escritorio remoto. Luego, el acceso a aplicaciones y sistemas internos. Múltiples ubicaciones, múltiples consolas y basta con olvidar una de ellas para dejar una puerta abierta.

Ahora multiplica esa situación por el número de clientes que gestionas.

Ese es el verdadero problema. No se trata de que haya surgido una nueva amenaza, sino de que la seguridad de identidades de tus clientes está distribuida en demasiados lugares, y cada punto de acceso requiere visibilidad y control completos. Tanto si gestionas decenas como miles de cuentas de usuario en distintos sistemas y aplicaciones, un pequeño descuido puede generar una brecha. Y esa brecha inadvertida puede ser todo lo que alguien necesita para entrar.

Los ciberdelincuentes lo saben. 

No necesitan ser especialmente sofisticados ni abrirse paso a la fuerza a través de las defensas. Solo tienen que encontrar la puerta que olvidaste cerrar. Para cruzarla, les basta con una llave legítima: un nombre de usuario y una contraseña válidos obtenidos mediante phishing o comprados en la dark web. Y conseguir credenciales nunca ha sido tan fácil. El robo de credenciales se ha convertido en un servicio: barato, rápido y accesible prácticamente para cualquiera.

Si tu negocio consiste en proteger a otras empresas, cada una de esas puertas lleva tu nombre.

Deja de vigilar cada puerta: controla quién tiene acceso

No puedes monitorizar todos los puntos de entrada en todos los entornos de tus clientes. Son demasiados y cambian cada día.

Pero todos tienen algo en común: cada usuario debe demostrar quién es antes de poder acceder.

Cuando controlas ese “quién”, dejas de vigilar miles de puertas distintas y te centras en un único punto de control. La identidad ya no es solo una capa más de seguridad: es el punto de partida de todo, con una pregunta sencilla: ¿quién está intentando acceder?

Proteger correctamente la identidad puede, de hecho, reducir tu carga de trabajo en lugar de aumentarla.

Todo empieza con una autenticación que no pueda robarse fácilmente. Las passkeys permiten a los usuarios iniciar sesión sin contraseñas, y una contraseña que no existe no puede ser robada, reutilizada ni vendida. A esto se suman alertas que te avisan cuando las credenciales de un cliente aparecen en la dark web, permitiéndote cerrar esa puerta antes de que alguien la cruce. Después, puedes aplicar políticas de acceso a todos tus clientes desde una única consola, sin tener que saltar entre múltiples herramientas.

Menos trabajo manual. Menos brechas. Más control.

La protección de la identidad por sí sola no es suficiente

Aun así, hay que asumir que, tarde o temprano, alguien conseguirá entrar.

Cuando eso ocurre, lo que sucede dentro del entorno ya no es solo un problema de identidad. También se convierte en un problema de seguridad de endpoints y de red.

Monitorizar todo eso de forma simultánea y permanente no es sostenible sin el enfoque adecuado. No puedes asignar un analista de seguridad a cada cliente, y los datos reflejan esta realidad. Según el estudio From IT Support to Cybersecurity Powerhouse de WatchGuard, el 54% de las organizaciones reconoce que no puede ofrecer monitorización y respuesta continuas.

Aquí es donde los MSP generan valor.

Pero solo pueden hacerlo de forma eficaz cuando la seguridad de identidad, endpoint y red no funcionan como tres herramientas desconectadas y aisladas. Necesitan trabajar juntas como un marco de seguridad coordinado.

Zero Trust: la identidad como piedra angular

Este enfoque tiene un nombre: Zero Trust.

En esencia, Zero Trust consiste en no dar nada por sentado y verificarlo todo. Cada solicitud de acceso debe evaluarse en función de quién solicita el acceso y en qué condiciones.

Y todas estas decisiones tienen algo en común: empiezan por la identidad. Sin saber quién es el usuario, ningún otro control de seguridad puede funcionar de forma eficaz. 

Por eso la identidad se ha convertido en la piedra angular del modelo Zero Trust.

Aquí es donde entra en juego WatchGuard Zero Trust Bundle. Permite a los MSP gestionar la seguridad de identidad, endpoint y red de todos sus clientes desde una única plataforma. AuthPoint proporciona la capa de protección de identidad, mientras que las capacidades de seguridad de endpoint y red se apoyan sobre esa base.

En lugar de saltar entre cinco herramientas distintas que no se comunican entre sí, gestionas una solución integrada.

Volvamos a las 4 de la tarde.

Ese empleado que ya no trabaja en la empresa deja de tener acceso a todos esos sistemas, y lo has gestionado con una sola acción en lugar de tres. 

Lo mismo ocurre con el resto de tus clientes.

El número de identidades y puntos de acceso que gestionas seguirá creciendo. Eso es inevitable.

Lo que sí puedes elegir es si esa complejidad crece bajo tu control o si acaba escapándose de él.

Esas puertas seguirán llevando tu nombre. La diferencia es que ahora puedes controlarlas todas desde un único lugar, empezando por las personas que las cruzan.