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Microsoft Defender vs. MDR: ¿qué falta?

Microsoft Defender detecta amenazas, pero sin una respuesta 24/7 siguen existiendo brechas. Descubre por qué los MSP añaden WatchGuard MDR para convertir las alertas en acciones rápidas.

Microsoft Defender está ampliamente implantado en pequeñas y medianas empresas. Está integrado en el ecosistema de Microsoft, resulta familiar para los equipos de TI y es eficaz a la hora de detectar actividad sospechosa en los endpoints.

Sin embargo, la detección por sí sola no detiene un ataque.

A medida que evolucionan las ciberamenazas, el mayor riesgo no es pasar por alto alertas. Es no investigarlas y responder a ellas con la suficiente rapidez. El riesgo está en lo que ocurre después de que se genera una alerta. Si salta una alerta de alta gravedad a las 2 de la madrugada, durante el fin de semana o mientras el equipo de TI está centrado en otras tareas, ¿quién la valida? ¿Quién investiga su alcance? ¿Quién toma medidas para contenerla?

Comprender las limitaciones operativas de Microsoft Defender es fundamental para los proveedores de servicios gestionados (MSP) y los partners que asesoran a clientes en entornos de amenazas actuales. 

La brecha operativa en entornos que solo utilizan Defender 

Microsoft Defender está diseñado para detectar comportamientos sospechosos y generar alertas. No está pensado para funcionar como un centro de operaciones de seguridad (SOC) plenamente dotado y operativo 24/7.

En muchas organizaciones, los equipos revisan las alertas en horario laboral. Fuera de ese horario, las alertas suelen quedarse en cola. Incluso cuando se revisan con rapidez, los equipos aún deben determinar:

  • ¿Es legítima la alerta?
  • ¿La actividad está aislada o forma parte de un ataque más amplio?
  • ¿El atacante se ha movido lateralmente?
  • ¿Deben aplicarse acciones de contención?
  • ¿Cuáles son los posibles impactos para el negocio?

Estas decisiones requieren experiencia, contexto entre distintos sistemas y capacidad para actuar de inmediato. Sin un proceso de respuesta estructurado y una monitorización continua, el tiempo que transcurre entre la detección y la contención genera exposición.

El problema no es que Microsoft Defender no detecte amenazas. El problema es que la detección, por sí sola, no convierte la respuesta en algo operativo. 

Cómo los ataques modernos eluden los flujos de trabajo tradicionales 

Hoy en día, los ataques rara vez comienzan con malware evidente. En su lugar, a menudo arrancan con:

  • Credenciales robadas
  • Ataques de fatiga de MFA
  • Campañas de phishing que capturan inicios de sesión legítimos
  • Identidades cloud comprometidas

Un atacante puede autenticarse con éxito utilizando credenciales válidas. Ese acceso puede no parecer, en sí mismo, malicioso. Defender puede generar una alerta de inicio de sesión sospechoso, pero en ese momento el ataque ya ha comenzado.

A partir de ahí, los atacantes suelen:

  • Escalar privilegios
  • Moverse lateralmente entre endpoints
  • Acceder a cargas de trabajo en la nube y aplicaciones SaaS
  • Establecer mecanismos de persistencia
  • Exfiltrar datos

Los ataques modernos se mueven rápido, a menudo en cuestión de minutos. Si las alertas no se validan y se actúa de inmediato, los atacantes pueden afianzarse antes de que se apliquen medidas de contención.

Esta es la limitación central de los entornos basados solo en detección. El daño no se produce porque no existan alertas, sino porque la respuesta se retrasa. 

Por qué existe la Detección y Respuesta Gestionadas (MDR) 

La Detección y Respuesta Gestionadas (MDR) cubre la brecha entre la detección y la acción.

MDR no es otra herramienta de alertas. Es una capa operativa de seguridad que aporta:

  • Monitorización continua 24/7
  • Correlación multidominio entre endpoint, identidad, red y nube
  • Validación experta de alertas
  • Acciones de contención inmediatas
  • Análisis de causa raíz y recomendaciones de remediación

Un MDR eficaz combina automatización y experiencia humana. La automatización y la IA reducen el ruido de alertas, correlacionan actividad entre sistemas y sacan a la luz amenazas de alta fidelidad. Esto permite una cobertura continua a escala.

A continuación, los analistas de seguridad investigan el contexto, validan las amenazas, determinan el alcance y orientan o ejecutan acciones de contención, como aislar equipos, deshabilitar cuentas comprometidas o bloquear tráfico malicioso. 

La decisión estratégica a la que se enfrentan los MSP  

Para los MSP que gestionan clientes que confían en Microsoft Defender, existen tres opciones:

  1. Crear un SOC interno. Contratar analistas, implantar automatización y mantener una cobertura real 24/7 es caro y operativamente complejo. Solo la captación y retención de talento en ciberseguridad ya supone una barrera importante para la mayoría de los MSP y proveedores centrados en pymes.
  2. Seguir gestionando herramientas sin una capa dedicada de respuesta. Esto deja la respuesta supeditada al horario laboral, a la disponibilidad interna y a flujos de trabajo reactivos. Las alertas pueden generarse, pero la contención y la investigación siguen siendo inconsistentes.
  3. Añadir MDR sobre las inversiones de seguridad existentes. Esto permite a los partners ofrecer un Centro de Operaciones de Seguridad plenamente operativo 24/7 sin tener que construirlo por su cuenta. El MDR se convierte en su SOC, aportando monitorización continua, investigación experta y contención activa, a la vez que se mantienen las herramientas que los clientes ya utilizan. Los partners conservan el control de la relación y amplían capacidades de respuesta de nivel empresarial a cada cliente.

Para muchos partners, la tercera opción ofrece el camino más escalable y práctico a seguir.

Ampliar el valor de Microsoft Defender 

Muchas organizaciones no están preparadas para sustituir Microsoft Defender. Un enfoque por capas permite a los partners reforzar la seguridad sin introducir disrupciones.

WatchGuard MDR está diseñado para integrarse con Microsoft Defender, además de con otras plataformas compatibles de endpoint, identidad, red y nube. En lugar de forzar una migración de herramientas, hace operativas las soluciones que ya están implantadas.

Este enfoque ofrece:

  • Cobertura SOC 24/7
  • Filtrado y correlación automatizados de alertas
  • Validación experta de amenazas
  • Acciones de contención rápidas
  • Visibilidad unificada en entornos híbridos
  • Informes claros y análisis de causa raíz

Al ampliar Defender con una capa de respuesta gestionada, los partners pueden aportar mejoras de seguridad medibles manteniendo las inversiones existentes.

Cuando la consolidación se convierte en el siguiente paso 

Con el tiempo, algunos clientes evaluarán la consolidación de proveedores y la simplificación de la plataforma. Reducir la complejidad en endpoint, firewall, identidad y nube puede mejorar la visibilidad y agilizar las operaciones.

Para las organizaciones que optan por estandarizar, WatchGuard Endpoint ofrece integración nativa con el stack de seguridad de WatchGuard, lo que permite una detección y respuesta coordinadas desde una plataforma unificada.

La principal ventaja para los partners es la flexibilidad.

Microsoft Defender desempeña un papel importante en los entornos modernos. La ventaja competitiva para los MSP no está en sustituirlo, sino en hacerlo operativo.

Al añadir una capa de respuesta gestionada, los partners pasan de gestionar alertas a garantizar resultados. Ofrecen monitorización continua, contención decisiva y una rendición de cuentas clara, sin obligar a los clientes a cambios de plataforma disruptivos.

Y cuando los clientes deciden consolidar y simplificar, existe una estrategia integrada con WatchGuard Endpoint.

La decisión no es Defender u otra cosa. La decisión es si la detección se está convirtiendo en acción.

Más información sobre todo esto en nuestro próximo webinar: Cuando la detección no es suficiente: por qué la ciberseguridad moderna exige una respuesta real.