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Privacidad de los datos: cómo las organizaciones protegen el entorno de trabajo frente a las amenazas de la IA

La privacidad en el entorno laboral depende de los empleados y de contar con controles sólidos. A medida que aumentan las amenazas impulsadas por la IA, las organizaciones deben combinar formación y medidas de seguridad para reducir el riesgo.

La privacidad de los datos en el trabajo va más allá del cumplimiento: protege a las personas, refuerza la confianza y reduce el riesgo empresarial. Como los empleados generan y manejan la mayor parte de la información, son un objetivo prioritario de amenazas impulsadas por IA (deepfakes, BEC). La mejor defensa combina buenos hábitos y formación realista con controles sólidos: mínimo privilegio, MFA, monitorización y autenticación del correo electrónico. 

Por qué importa la privacidad de los datos de los empleados en el entorno laboral

La privacidad de los datos en el trabajo no es solo un requisito legal o una casilla de cumplimiento. Es parte de cómo una organización protege a su gente, su reputación y su futuro. Los empleados están en el centro porque generan y gestionan la mayor parte de la información que mantiene el negocio en marcha.

Los datos de un empleado van mucho más allá del nombre y el correo electrónico. Incluyen nóminas, información relacionada con la salud, evaluaciones de desempeño, verificaciones de antecedentes, registros de dispositivos y, en algunos casos, incluso conversaciones personales que se producen a través de sistemas y canales corporativos. Gestionar mal esa información puede afectar a la moral, erosionar la confianza y exponer a la organización a riesgos legales y financieros.

Cuando los empleados confían en que sus datos se tratan de forma responsable, es más probable que utilicen las herramientas internas, reconozcan errores, informen antes de posibles incidentes y colaboren en investigaciones. Si esa confianza falta, pueden buscar atajos, recurrir a herramientas no autorizadas o dudar a la hora de avisar cuando algo no encaja.

Por eso la confianza y la gestión responsable de los datos son más importantes que nunca. Los empleados suelen ser la primera línea de defensa frente a la ingeniería social moderna, especialmente ahora que las estafas impulsadas por IA resultan cada vez más convincentes. 

La nueva realidad: ciberamenazas impulsadas por IA

Las amenazas a las que se enfrentan hoy los empleados evolucionan a gran velocidad, en gran parte por la IA. Los deepfakes, la clonación de voz y las herramientas de phishing automatizado facilitan que los atacantes se hagan pasar por ejecutivos, responsables, compañeros o partners de confianza. Incluso un breve clip de audio o vídeo disponible públicamente puede bastar para crear una falsificación convincente.

Las pequeñas y medianas organizaciones están especialmente expuestas porque a menudo no cuentan con equipos de seguridad dedicados ni con procesos formales para verificar solicitudes inusuales. Esto las convierte en objetivos prioritarios de ataques como:

Suplantación de directivos e ingeniería social impulsadas por IA

Los atacantes emplean IA generativa, incluidos deepfakes de voz o vídeo y mensajes altamente personalizados, para suplantar de forma convincente a CEOs, responsables financieros o compañeros de confianza. Estas campañas suelen crear urgencia para presionar a los empleados y lograr pagos o el intercambio de información sensible.

Un ejemplo muy difundido fue el de la firma de ingeniería Arup, donde un empleado fue engañado durante una videollamada con deepfakes y realizó transferencias por unos 25 millones de dólares, creyendo que la solicitud era legítima.  

Business Email Compromise (BEC)

Los ataques BEC se basan en cuentas de correo falsificadas o comprometidas para manipular flujos de trabajo habituales y redirigir fondos. Lo que los hace especialmente peligrosos es que, a menudo, no requieren malware: se apoyan en la confianza, el timing y la persuasión.

El FBI ha advertido reiteradamente de que el BEC es uno de los ciberdelitos online con mayor impacto económico. 

Un caso real y citable: el gigante químico Orion perdió 60 millones de dólares a mediados de 2025 por un fraude de suplantación de proveedor en el que los atacantes citaron cláusulas exactas del contrato y alegaron plazos de producción urgentes. No hizo falta malware: solo ingeniería social de primer nivel.

Conclusión clave: confiar en el “sentido común” o en formaciones desactualizadas ya no es suficiente. Los ataques impulsados por IA son más pulidos, personalizados y difíciles de detectar. El factor humano sigue siendo la defensa más crítica. Para adelantarse a las amenazas basadas en IA, las organizaciones deben combinar controles técnicos sólidos con formación a los empleados y una cultura de confianza. 

Qué pueden hacer los empleados para proteger los datos del trabajo

Unos pocos hábitos reducen el riesgo de forma significativa:

  • Detente un momento cuando una solicitud sea urgente o inusual, o implique dinero, credenciales o datos sensibles 
  • Verifica las peticiones de alto riesgo por un segundo canal (devolver la llamada usando un número conocido, confirmarlo por Teams, consultar con tu responsable) 
  • Nunca compartas contraseñas ni códigos de MFA, ni apruebes solicitudes de autenticación que no hayas iniciado tú 
  • Utiliza las herramientas corporativas aprobadas para compartir y almacenar archivos, en lugar de cuentas personales 
  • Reporta rápidamente correos, mensajes o llamadas sospechosas, sin miedo a represalias 

Una cultura sólida de privacidad facilita el reporte y respalda a los empleados cuando algo sale mal. 

Cómo pueden las organizaciones reforzar la seguridad de los datos

Proteger los datos en el entorno laboral requiere límites claros y salvaguardas prácticas. El objetivo es recopilar solo lo necesario, almacenarlo de forma segura y limitar quién puede acceder a ello.

Medidas clave que deberían implementar las organizaciones:

  • Transparencia en la recogida y conservación de datos. Comunicar qué datos se recopilan, por qué son necesarios y durante cuánto tiempo se conservarán. Eliminar los datos cuando dejen de ser necesarios.
  • Restringir el acceso por rol. Aplicar el principio de mínimo privilegio y el control de acceso basado en roles (RBAC). Revisar el acceso periódicamente para evitar el aumento progresivo de permisos. 
  • Proteger los datos en reposo y en tránsito. Cifrar la información sensible y estandarizar métodos seguros para compartirla.
  • Monitorizar actividad inusual. Vigilar descargas anómalas, grandes exportaciones y accesos desde ubicaciones inesperadas.
  • Exigir autenticación robusta. Requerir MFA en sistemas críticos y aplicar controles más estrictos para cuentas con privilegios.

Formar a los empleados para reconocer amenazas impulsadas por IA

La tecnología por sí sola no puede detener los ataques potenciados por IA. Los empleados necesitan una formación realista que refleje cómo son realmente las amenazas actuales.

Una formación eficaz debería:

  • Mostrar ejemplos de deepfakes, voces clonadas e intentos de phishing muy elaborados 
  • Reforzar que la urgencia y el secreto son señales de alarma importantes, incluso cuando los mensajes parecen provenir de la dirección 
  • Facilitar y proteger el reporte de actividad sospechosa, sin miedo a represalias 
  • Incluir recordatorios periódicos para que los empleados se mantengan preparados a medida que cambian las tácticas 

Salvaguardas técnicas frente a ataques impulsados por IA

Además de la formación, los controles técnicos pueden reducir el impacto de la ingeniería social y proteger tanto a los empleados como a los datos del negocio.

Medidas clave:

  • Herramientas de seguridad del correo capaces de detectar suplantación, patrones de envío inusuales y enlaces o adjuntos maliciosos.
  • Protecciones de dominio e identidad (DMARC, SPF, DKIM) para bloquear correos suplantados enviados desde direcciones corporativas falsas.
  • Gestión sólida de identidades y accesos, con cuentas únicas, autenticación multifactor y controles estrictos para cuentas de administrador.
  • Herramientas de prevención de fuga de datos (DLP) para detectar y bloquear transferencias sospechosas por correo, almacenamiento en la nube o plataformas de mensajería.
  • Registro, monitorización y alertas para identificar comportamientos anómalos, como inicios de sesión desde regiones inesperadas o descargas masivas de archivos sensibles.

Hacer de la privacidad de los datos una responsabilidad de todos

La privacidad de los datos no es un proyecto puntual ni una lista de verificación exclusiva de TI: es un compromiso continuo. Empieza con que la dirección reconozca los riesgos reales, desde estafas sofisticadas impulsadas por IA hasta vulnerabilidades de proveedores que pasan desapercibidas, y se extiende a la creación de un entorno en el que cada empleado se sienta capacitado para actuar como la primera línea de defensa de la organización.

Cuando la privacidad se integra en la forma de trabajar del equipo, todos salen ganando: las personas están más protegidas, el negocio es más resiliente y la confianza se convierte en la base.

Cuídate, mantente alerta.